Iusnaturalismo, positivismo y convencionalismo (3ºESO)

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Los valores éticos, el Derecho y los derechos humanos

IUSNATURALISMO, POSITIVISMO Y CONVENCIONALISMO (3º ESO)

[Texto de la actividad extraído de: Ética y ciudadanía, Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (http://recursostic.educacion.es/secundaria/edad/4esoetica/quincena5/index_quincena5.htm). Coordinación: Simón Royo Hernández. Autores: Julián Jesús Martínez López, Pedro Fernández Liria, María José Serrano de la Cruz, Concepción Pérez García, César Prestel Alfonso, Óscar Sánchez Vadillo, Simón Royo Hernández. Se han hecho pequeñas modificaciones y añadidos ajenos al texto citado]

Actualmente podemos comprender la importante diferencia que existe entre la ley y la moral. Sin embargo, esta distinción básica sólo comenzó a entenderse claramente a partir de la Edad Moderna, gracias a la obra de pensadores como Hugo Grocio (1583-1645).

En su obra Sobre el derecho de la guerra y de la paz, publicada en el siglo XVII, Grocio explicaba su visión acerca de las leyes internacionales que deben regular las relaciones entre los distintos países.

Para Grocio, estas leyes están basadas en el funcionamiento de la naturaleza humana, y pueden conocerse empleando adecuadamente la razón. Por este motivo, según Grocio, las leyes naturales seguirían siendo válidas incluso si Dios no existiese.

El pensamiento de Grocio es muy importante, porque por primera vez estableció claramente que el origen de las leyes debe encontrarse en la naturaleza humana y en la razón, más que en fundamentaciones religiosas.

Grocio es un filósofo iusnaturalista, porque creía que existen ciertas leyes naturales que la razón humana puede conocer. El iusnaturalismo es la teoría según la cual existe una ley natural común a todos los hombres.

El filósofo inglés John Locke (1632-1704) también creía en la existencia de leyes naturales. Según Locke, todos los seres humanos tenemos por naturaleza una serie de derechos por el simple hecho de ser personas. Entre otros, Locke mencionaba el derecho natural de todos los seres humanos a la vida, a la libertad y a la propiedad. Locke lo expresaba con estas palabras:

“El estado de naturaleza tiene una ley que lo gobierna y que obliga a todos; y la razón, que es esa ley, enseña a toda la humanidad que quiera consultarla que siendo todos los hombres iguales e independientes, ninguno debe dañar a otro en lo que atañe a su vida, salud, libertad o posesiones.”

John Locke, Segundo tratado sobre el gobierno civil, traducción de Carlos Mellizo, Editorial Tecnos, Madrid, 2006, capítulo 2, p. 12 (seguir leyendo AQUÍ)

Las ideas de Locke fueron muy influyentes y sirvieron de inspiración a finales del siglo XVIII en la Independencia de los Estados Unidos y en la Revolución Francesa.

La Declaración de Independencia de Estados Unidos de 1776 afirma lo siguiente:

“Sostenemos como verdades evidentes que todos los hombres nacen iguales y que están dotados por el Creador de ciertos derechos inalienables, entre los cuales están el derecho a la vida, a la libertad y la búsqueda de la felicidad”

En Francia, tras el triunfo de la Revolución en 1789, la Asamblea Nacional proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que en su primer artículo comienza afirmando: “Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en cuanto a sus derechos”.

Esta declaración afirma con claridad que todos tenemos unos derechos naturales por el simple hecho de ser personas. La incorporación de los derechos de las personas en documentos legales como la Declaración francesa supuso un avance de enorme importancia.

Cuando los derechos quedan recogidos en una ley, las personas pueden reclamarlos y solicitar que sean tenidos en cuenta. Por eso, a lo largo de los siglos XIX y XX muchos movimientos sociales y políticos lucharon para conseguir que se reconocieran en las leyes estos derechos fundamentales.

El positivismo jurídico es la teoría según la cual las únicas leyes que existen son las que están escritas en un código y se hacen cumplir mediante la autoridad. Con el tiempo, muchos de estos derechos se fueron incorporando a las Constituciones y los códigos legales, con lo que pasaron a convertirse en derechos positivos. Esto quiere decir que, al estar escritos en las leyes, podemos exigir que se reconozcan y respeten.

En el año 1948, la Organización de las Naciones Unidas proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que hoy en día es la base del reconocimiento internacional de los derechos fundamentales de las personas. En su preámbulo, podemos leer que la Declaración Universal se fundamenta en la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres.

ACTIVIDADES DE REFLEXIÓN (por equipos o individualmente exponer los resultados en clase)

  1. Lee las definiciones de iusnaturalismo y de positivismo que hemos aprendido. Redáctalas de nuevo con tus propias palabras.
  2. ¿Crees que existen derechos naturales, esto es, derechos que tenemos por el mero hecho de haber nacido? ¿Sí o no? Fundamenta tu respuesta.
  3. Si crees que existen derechos naturales, ¿cuáles son? Confecciona tu propia lista de derechos naturales.

Iusnaturalismo, positivismo y convencionalismo (apuntes y actividades en PDF)

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