La moralidad del ser humano (3ºESO)

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La reflexión ética

LA MORALIDAD DEL SER HUMANO (3º ESO)

[Texto de la actividad basado en: Salvador Villegas Guillén, Luis Rodríguez Luján, Loren Barranco Camacho, Jesús Fernández Bedmar, Educación ético-cívica, 4º ESOEditorial Bruño, Madrid, 2008, pp. 7-9. Se han hecho pequeñas modificaciones y añadidos ajenos al texto citado]

“Una vida en 5 minutos”. Del canal de YouTube de Valentí Sanjuan.

EL SER INACABADO

En la naturaleza, cuanto más evolucionado y avanzado se encuentra un ser, menos condicionado o programado está para responder a estímulos exteriores. Entre los vegetales, por ejemplo, existen algunas plantas que responden a determinados estímulos, como el girasol, cuya respuesta, al recibir la luz, es inmediata y siempre la misma; en un campo de girasoles no vemos que unos giren y otros no: el girasol no puede elegir.

Por otro lado, entre los animales existe una diferencia, a la hora de responder ante un estímulo, entre los animales inferiores y los superiores. Un gusano cambia inmediatamente su forma ante un estímulo exterior y no puede tener una conducta diferente a la que tiene, mientras que un gato puede dudar antes de saltar.

Por su parte, el ser humano no está sujeto a la rigidez del comportamiento animal: puede responder de diferentes modos, porque es el ser menos programado que existe en la naturaleza: puede elegir. Ante un estímulo no suele actuar de forma inmediata. Piensa, reflexiona, evalúa ventajas e inconvenientes y actúa en consecuencia…; si se equivoca, intentará rectificar cuando se encuentre en una situación similar.

LA SOCIEDAD ES NECESARIA

Por otra parte, el ser humano necesita la sociedad para poder desarrollarse. La sociedad nos enseña las normas, los valores, las creencias y las reglas básicas para poder relacionarnos con los demás. Este aprendizaje se realiza sin darnos cuenta, a través de la familia, la escuela, la calle, lo que vemos en los medios de comunicación, los amigos… Las normas y los valores sociales se vuelven tan familiares que, mientras no pensamos en ellos, pasan completamente inadvertidos: se convierten en nuestra segunda naturaleza.

SOMOS LIBRES

En los animales la respuesta ante un estímulo es consecuencia, en grado variable, de sus instintos. Los instintos son pautas hereditarias de comportamiento, que se dan en todos los miembros de la especie, por las que el animal reacciona siempre de manera similar ante situaciones semejantes. Los instintos son innatos y tienen una función adaptativa.

El ser humano también posee instintos pero es mucho más libre. Y su libertad se va ampliando en la medida en que los conocimientos de la persona aumentan y le proporcionan nuevas herramientas a la hora de elegir. El ser humano no cesa de adquirir conocimientos, de rectificar sus acciones… no se detiene, durante toda su vida, en este continuo proceso de humanización.

Por otra parte, ser libre tiene un segundo sentido. En cualquier sociedad existe un conjunto de normas necesarias para su buen funcionamiento. El ser humano, porque es libre, puede ajustar o no su conducta a las pautas de comportamiento socialmente aceptadas en su comunidad. Esta libertad aplicada a su actividad social es conocida con el nombre de moralidad.

En resumen, el ser humano es libre en tanto que vive liberado de los instintos animales, y es libre en cuanto está obligado a tomar decisiones. Como ser social, estas decisiones repercutirán en los demás, por lo que ha de hacerse responsable de ellas.

 走れ! “RUN!”

“In The Fall” (Steve Cutts).

SOMOS RESPONSABLES

El ser humano elige actuar de una u otra forma (e incluso inhibirse) y sus acciones u omisiones repercuten en los demás miembros de la sociedad. Por tanto, está obligado a responder de ellas.

El ser humano, en su largo proceso evolutivo, ha ido arrinconando conductas instintivas y actuando de un modo más reflexivo, producto de su aprendizaje. Así, las personas:

  • Podemos prever las consecuencias de nuestras acciones. Debido a la aparición de la inteligencia, somos capaces de establecer los medios que necesitamos para conseguir ciertos fines y de anticipar qué sucederá si tomamos tal o cual decisión. Tenemos la capacidad de “pensar el futuro”.
  • Gracias a la capacidad de abstracción y de relación podemos juzgar objetos y acciones, considerándolos preferibles o rechazables. Organizamos los objetos y las acciones en clases. Esto nos permite generalizar ciertas características a objetos y acciones que aún no se han dado.
  • También poseemos la capacidad para crear distintas alternativas de actuación. El ser humano es un ser creativo. Al no tener un conjunto de pautas determinadas para actuar, nos vemos forzados a explorar alternativas y a inventarlas. Esta tarea no la hace el individuo aislado, sino que es asunto de toda la sociedad.

De lo dicho se derivan dos significados de responsabilidad:

  • En primer lugar, la responsabilidad es la obligación de asumir como propias las acciones que nos pertenecen. Es decir, consiste en no excusarnos, culpar a otros por aquello que hemos hecho nosotros.
  • En segundo lugar, la responsabilidad es también la obligación de responder de las consecuencias previsibles derivadas de nuestras acciones u omisiones que tengan repercusión social, aunque aún no hayan sucedido.

Por ser responsable, las acciones del ser humano son susceptibles de aprobación o reproche por parte de la comunidad a la que pertenece.

ACTIVIDADES

  1. Descríbete a ti mismo en el presente: ¿Cómo eres físicamente: tu cara, tus ojos, tu pelo, tus brazos, tus piernas…? ¿Qué habilidades tienes? ¿Cuáles son tus cualidades en las relaciones con tu familia, con tus amigos, con tus compañeros en la escuela, con la gente mayor? ¿Cómo vas resolviendo las dificultades y retos de cada día?
  2. ¿Cómo te ves dentro de 10 años? ¿Y dentro de 20? ¿Y dentro de 30? ¿40, 60, 80, 100, 200…? ¿Cómo pensarás? ¿Qué cosas harás durante el día? ¿Cómo será tu vida?
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La moralidad del ser humano (ficha en PDF)


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